Esa sensación

  • Esa sensación de cuando llevas mucho tiempo sin salir con un grupo, que te dices que no pasa nada, que esa ruta ya la has hecho una decena de veces, pero aun así duermes menos esa noche, te levantas y te rasca la garganta, porque los nervios se te han quedado ahí y te tienes que tomar más agua de lo normal para suavizarla y comprarte unos caramelos de miel y limón, y vas más al baño, y al final te reconoces a ti mismo que hace un tiempo que no haces esa ruta, si la harás tan bien como antes, que hace tiempo que no te pones frente a un grupo a contarles cosas.

 

  • Ese miedo, que te dice el día de antes una amiga que en una ruta que han hecho ellos por ahí cerca estaba todo cubierto de nieve y te acercas con miedo, por si a tu ruta le pasa lo mismo, crees que no pero… ¿y si sí? ¿Qué haces? Vas corriendo a verla antes y te la haces para ver cómo está, y preguntas, y te aseguras.

 

  • Ese primer contacto con el grupo, en el que no sabes cómo interpretarlo, cómo vibra, ¿las caras demasiado serias? Aquellos por qué no hablarán ¿se estarán aburriendo?

 

  • Ese volver a encontrarte con la naturaleza, preciosa, con la incipiente primavera, que se percibe en los pequeños detalles y que te llenan de alegría y de esperanza, porque la primavera es el retorno de la vida.

 

  • Cuando ves que el día es perfecto, aunque nadie lo auguraba, ni el tiempo, ni los miembros del grupo que va contigo, ni tú mismo y aún así hace un día fresco y soleado.

 

  • Se te pone una risa nerviosa porque, a pesar de que hace tiempo que no haces la ruta y estás nervioso, no te quieres quedar en lo de siempre, sino ir un paso más allá, y es arriesgado, pero aún así lo haces, y les pones a jugar a las personas mayores, a sentir la naturaleza con una venda en los ojos y a abrazar árboles… y ves cómo no sólo lo hacen, sino que lo disfrutan a tope.

  • Siguiendo nervioso, estás a tope y decides desnudar tu alma un poco más y ahondar en su sensibilidad y en la tuya, con lo que nos cuesta… y les cuentas el significado del shinrin yoku.

 

  • Les llevas a uno de los parajes más bellos de toda la Sierra, de esos que, por un lado, querrías enseñar a todo el mundo pero, por otro, no quieres que se conozca para que no pierda su magia de lugar inhabitado y se vea profanado por las masas.

 

  • De esos que los que son de aquí de toda la vida no te decían ni te enseñaban y tú pensabas que eran ignorantes, roñosos de su propia tierra y huraños, pero que, cuando ya llevas aquí diez años empiezas a darte cuenta de que quizá el ignorante eres tú y que cuando la gente hace algo tiene sus razones y a veces estas razones son más acertadas que las tuyas propias.

 

  • Cuando, con la ruta ya hecha, no contento con eso, te arriesgas un poquito más aún a visitar un lugar mágico y especial, en el que no sabes si llegas en el momento oportuno para los dueños de la casa y en el que no sabes si la gente tiene prisa y se agobia, y quiere que termine rápido como ha pasado otras veces, y preguntas por si acaso, y todo el mundo te asegura que no, pero aun así…

 

  • A la gente le encanta y, las casualidades que sólo ocurren en estas rutas mágicas casualidades/causalidades, resulta que con la poca gente que vamos se encuentran cuatro brasileños, que encima se caen bien inmediatamente y se ponen a hablar en portugués y se les nota felices, e incluso se ponen a tomar cerveza ecológica de un pueblo de la Sierra y el ambiente se transforma, todo el mundo está contento.

  • Cuando sientes que has contribuido a dar a conocer una granja ecológica llena de autenticidad, has contribuido al desarrollo local y a que la gente se alimente de una manera sana y totalmente respetuosa con la naturaleza.

 

  • Acompañas a una familia a comer a un restaurante del pueblo y vas hablando con ellos como si les conocieras de mucho más tiempo que desde hace 3 horas y al día siguiente ves que se han tomado la molestia de valorarte en redes sociales con la puntuación más alta y a dedicar elogios a la actividad.

 

  • Cuando llegas a casa y te pregunta tu compañera ¿qué tal? Y tú le empiezas a contar y te dice: “ha sido el día redondo” y tú asientes.

 

  • Y no lo dices porque no lo dices y porque no lo vas a decir y porque hay muchas cosas que pagar y se llega con dificultad a fin de mes pero te sientes afortunado en la vida por tener ese trabajo.

 

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