Petricor es ese olor que tiene la tierra mojada cuando hace tiempo que no ha llovido.

Viene del griego antiguo de pétros -piedra- e icor, que es la sangre de los dioses, formada por la ambrosía y el nectar que constituyen su dieta. Sería como que en la piedra se derrama la sangre de los dioses, así lo veían, al menos los antiguos griegos.

Ese olor tan característico y, tan delicioso para algunos de nosotros, que percibimos tan intensamente después de haber llovido se debe a una sustancia que se denomina “geosmina”. Esa palabra procede también del griego antiguo y su significado es “el aroma de la tierra”.

Además, la lluvia propicia que los colores se saturen, se vuelvan más intensos y de gran pureza, aumentando su luminosidad, aumentando el matiz de una tonalidad específica, de manera que los percibamos más puros.

¿Te vienes con nosotros a deleitar tus sentidos al campo en época de lluvias?