En la oficina de Viajes Madroño en Cercedilla -donde se cocina la Central de Reservas de la Sierra de Guadarrama-, está pinchado un folio a la pared con una simple chincheta. El folio está escrito a bolígrafo y tiene estas dos máximas: “Hacer algo que no se haya hecho nunca” y “recuperar una experiencia de autenticidad”.

Estas dos frases están sacadas, literalmente, del libro El turista del antropólogo Dean MacCannell. El libro es un clásico escrito hace más de treinta años y es uno de los primeros en teorizar sobre la experiencia turística.

Según este autor, con la llegada de la postmodernidad, el ser humano ha perdido el sentido de hacer las cosas y se encuentra, por decirlo así, desubicado en el modo de vida actual. Por eso busca cada vez más volver a conectarse consigo mismo y, una de las formas de hacerlo cuando la actividad que realiza no le satisface, es mediante el turismo.

Lo que busca el turista fundamentalmente, para que la experiencia le satisfaga completamente es, cómo decía MacCannell, hacer algo que no haya hecho nunca antes y que esta experiencia sea auténtica.

Aún a riesgo de parecer inmodestos -según voy aprendiendo más en la vida confío más en la humildad y menos en la modestia-, creemos que podemos afirmar que con esta actividad: “Ruta teatralizada a la cueva de los maquis” lo hemos conseguido o sino, nos hemos acercado bastante.

Poder desayunar unas migas de pastor antes de hacer la ruta teatralizada donde Severo Eubel de la Paz, un auténtico maqui vaya narrando sus vivencias, el cómo y el porqué de aquella época de 1946 hasta llegar a la cueva en dónde se escondían y después poder comer un cocido de puchero, se acerca mucho a las dos máximas que nos habíamos propuesto, que más que contar algo, te trasladan a una época y a un modo de vida muy distinto.

Para poner la guinda al pastel, una visita guiada a una fábrica de Cerveza ecológica y artesana, porque pocas cosas hay tan auténticas como Mónica y su cerveza Gabarrera.

Carlos Oliveros. Anfitrión de la Sierra de Guadarrama