La labor del pastoreo y ordeño, a ojos desconocedores, siempre ha ofrecido una estampa bucólica. La calma del pastor o la pastora en un entorno natural maravilloso. Las crías amamantadas por sus madres al sol de la primavera. Los perros pastores correteando felices… Una estampa que no difiere mucho de la realidad, quizá la realidad más cruda es: que las jornadas del pastor suelen ser de muchas horas al día, todos los días de la semana…una dedicación completa a sus animales.

Pero la experiencia en sí es fantástica. Los pastores suelen ser vocacionales, grandes disfrutadores de la naturaleza, amantes de los animales y con cierto gusto nómada.

El pastoreo y la sostenibilidad.

Quizá por eso sorprendan las voces críticas, que las hay, hacia su labor, argumentando que el pastoreo supone un desgaste de los recursos del monte. Hay estudios de universidades, como los promovidos por el Cabildo de la Isla de La Palma que demuestran, sin margen de error que, “con una carga delimitada, estableciendo un número de animales por cada metro cuadrado de terreno, es una actividad beneficiosa para la naturaleza”. 

O los propios comentarios de los pastores, que al fin y al cabo son los que dan el cayo todos los días y ven la evolución del monte: “Una cabra es la mejor silvicultora que existe. Cuando quieran hacemos la prueba. Comen una planta y reproducen diez”.

Porque las cabras al comer pasto, regeneran el suelo, evitan la vegetación leñosa, promueven especies de mayor calidad. La falta de pastoreo llevaría a la necesidad de cortar el pasto, plantar de nuevo y regar. Algo que las cabras hacen de manera natural y con más calidad. Incorporan además microorganismos y hongos que generan fertilizantes naturales; distribuyen polen lo cual aumenta la cantidad de especies vegetales, esto atrae a las aves. De esta manera continúan el ciclo de la vida.

Al final, vemos que todo lleva al mismo lugar. Si conseguimos establecer una relación respetuosa y armónica con la naturaleza, ésta nos responderá con toda su generosidad.

Así que os recomendamos que no os perdáis la propuesta de Pastoreo y ordeño de la cabra guadarrameña. Una práctica que se lleva a cabo en el pueblo serrano de El Boalo con el propósito de recuperar esta especie que se encuentra en peligro de extinción.

Viviréis una experiencia única y aprenderéis mucho más sobre cómo promueve infinitos beneficios medioambientales y favorece la sostenibilidad.

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